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Lo que sufrimos por encontrar nuestro estilo ilustrativo 
(Que aplica también a tu identidad como marca)


Hola! Si llegaste a este post es porque hay algo que te llamó la atención y se removió en tu interior.
Si eres una persona que recién esta embarcándose en el mundo de la ilustración, dando tus primeros y temblorosos pasos, quizás este post te ayude un poquito para conocer como fue mi experiencia y de ella sacar ciertas conclusiones que podrían servirte. Si por el contrario, ya eres ilustrador y sientes que estás súper consolidado, te invito a leer lo que yo tengo que decir sobre el tema! Quizás podemos compartir experiencias, y continuar creciendo todos juntos.

Lo primero que quiero partir diciendo es algo muy tajante desde mi punto de vista (No todos tienen que estar de acuerdo, al fin y al cabo es solo mi opinión) y es que para MI, el estilo ilustrativo no es algo definido ni definitivo



Seguramente estas pensando “¿Como que no? Si yo he visto un montón de ilustradores que tienen un estilo muy definido, incluso sus paletas de colores son súper claras y su diseño de personajes o elementos están muy definidos”. Entiendo porque piensas eso. Yo también en un momento pensé que definir mi estilo ilustrativo lo era todo para mí y que jamás nadie me iba a reconocer si no tenía uno y que sería un fracaso como ilustradora. 

. . .

Te explicare porque pienso que el estilo ilustrativo no es (o al menos no debería ser) algo definido ni definitivo contándote como empecé.


Cuando recién estaba empezando a interesarme en el dibujo yo ya era mayor, mi historia no es como esas donde las personas dibujan desde que nacieron y que siempre les intereso dibujar. Obviamente dibuje como cualquier niño, pero digamos que entre los 13 a los 22 años no volví a dibujar nada de nada, ni tampoco me interesaba. Para mí la historia comienza en mi segundo año de la universidad. Me encontraba estudiando Diseño de vestuario y textiles y llego el punto en que para crear una colección de moda debía poder expresar a través del dibujo que era exactamente lo que iba a diseñar: Las telas que ocuparía, las formas de las prendas, los accesorios, el look completo. 

En principio no le tomé mucho peso, pero luego la necesidad se hacia cada vez mas fuerte. El golpe definitivo llegó en una clase en que la profesora nos mostró asombrosas ilustraciones de moda, donde el dibujo era tan perfecto que casi me caí de espaldas. Lo primero que pensé fue, yo jamás seré capaz de dibujar algo como eso. Me fui con una desilusión horrible a mi casa, me sentí tan pequeña, tan inútil, como un pequeño gusanillo que se enfrentaría a un mundo lleno de personas talentosas y que me superarían siempre. 

Seguí un día completo sintiéndome mal… era como si hubiera fracasado antes de empezar. Después de mucho lamentarme mis sensaciones cambiaron de pena a enojo. 

Me dio rabia e impotencia que otras personas pudieran hacer eso y yo no. Creo que el sentirme enojada fue uno de los factores decisivos para que yo finalmente me dedicara a perfeccionarme en la ilustración. Esa rabia fue creciendo y me acuerdo que al siguiente día desperté, y dije NO. No puedo permitirlo, no puedo dejar que esto sea mas grande que yo y no puedo perder la batalla antes de empezar a pelear. 

En ese mismo momento me levante y fui al supermercado y compre muchos materiales diferentes, desde lápices básicos de colores, sharpies, delineadores, tempera, etc. (Ni siquiera sabia como se usaban los materiales que compre, solo los compré). Ese día empezó la historia de mi obsesión. 

Cada día dibuje, me iba a la biblioteca de mi universidad y veía libros sobre ilustración de moda, sobre arte y sobre dibujo de figura humana. Había días en que me sentía muy animada, porque sentía que estaba avanzando, y otros días terribles en los que me sentía muy mal porque todo lo que había hecho el día anterior lo había vuelto a mirar y lo encontraba horrible. Llore mucho, me frustre mucho, me compare mucho.

...

Sabes, cuando miro hacia atrás y recuerdo esa época pienso que ha sido una de las más intensas, porque si bien estaba creciendo mucho, también estaba sufriendo mucho. Este proceso que te estoy contando duró aproximadamente un año para mí, quizás un poco más. Me costó mucho darme cuenta de lo que te quiero contar a continuación: 

Mi estilo ilustrativo no es lo que va a definir si soy buena ilustradora o no 
(Otro día podríamos hablar sobre lo que podríamos considerar que define a un buen ilustrador) 

Sino que lo que va a definirme como ilustradora es lo que yo realmente quiero transmitir. Da lo mismo si me queda lindo o feo (que aparte eso es muy subjetivo) siempre y cuando YO CREA que transmite lo que quiero decir. Y si, digo YO CREA y no lo que LOS OTROS CREAN, porque probablemente cuando estés empezando no vas a tener tanto manejo de técnicas de dibujo como para lograr que los demás entiendan lo que quisiste dibujar. 

En el momento en que me di cuenta de eso, el sufrimiento y frustración disminuyeron en gran medida, porque pude relajarme un poco. Obviamente seguí sufriendo y seguí frustrando igual, porque eso es parte del camino de todos nosotros, de hecho, creo que es absolutamente necesario sentirse así para poder avanzar. Es más, en mi humilde opinión podría decirte que si en este momento te sientes cómodo y no hay ni una pizca de frustración en lo que haces, es que estas estancado, y lo digo porque yo he pasado periodos así, en los que digo, HEY SOY LA JEFA, pero después me doy cuenta que he estado andando en circulo en vez de andar hacia adelante. 

En fin, cuando me di cuenta que lo que mas importaba era expresar lo que quería decir en concepto, que en ese momento era expresar mi admiración y paz que me provocaba la naturaleza orgánica y mi naturaleza como mujer, pero que con el tiempo también va evolucionando (Porque obvio que no quiero decir todo el tiempo lo mismo), Las cosas se fueron dando de una manera más fluida y empecé a andar de una manera diferente. Seguí practicando (aun estaba y estoy en crecimiento) y eso me ayudó a aprender varias cosas, un poco de figura humana, a descubrir los trazos que mas me acomodaban, las cosas que mas me costaban, a manejar ciertos tipos de materiales. Es importante seguir practicando cada día.

Luego de pasado un tiempo podría decir que fui adoptando ciertas técnicas y que se hicieron reconocibles en mi, de a poco algunas personas me fueron diciendo que se notaba que era algo que había hecho yo

Sin embargo, y esto es a lo que quería llegar, mi estilo no es definido ni definitivo. No estoy casada con las acuarelas, tampoco estoy casada con la ilustración digital… Es más, tampoco estoy casada con la ilustración!! (ENSERIO) creo que es bueno para nosotros estar abiertos al cambio y a las nuevas posibilidades. No es tan bueno definirse y cerrarse con algo, porque como seres humanos somos cambiantes, a veces creemos que somos de una manera y descubrimos un rasgo en nosotros que no sabíamos que teníamos o que desarrollamos. Hay una frase que me gusta sobre mi trabajo y es que “Es un espacio experimental”.

Hasta aquí por el día de hoy. Lo siento mucho si no era lo que esperabas, quizás viniste buscando tips y trucos para encontrar tu propio estilo ilustrativo y la verdad no te di ninguno, solo te conté mi experiencia. Pero estoy segura que a mas de alguno le habrá identificado. La verdad es que mi única intención es hacer que tu sufrimiento por encontrar tu estilo ilustrativo sea un poco mas ameno (Pero como dije antes, que no desaparezca.) Al final, el camino debes recorrerlo tu, y darte cuenta por ti mism@ de todo lo que te digo. Pero que sepas que eso que estas viviendo, yo también lo viví y muchos otros también. 

Un Abrazo, Fran. 





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